jueves, 25 de diciembre de 2008

los caballos salvajes

Los motivos de mi ausencia de este humilde blog (a los que cada día tengo que acostumbrarme más) son varios. El primero es que mañana hará quince días que una gripe me mandó directo a casa del trabajo. Voy mejorando, pero la gripe no termina de marcharse. En estos días ha coincidido tener un fuerte pico de trabajo en el que no he estado a la altura porque en cierto modo la gripe me ha mantenido mermado. En quince días bastante tocado (del ala estoy tocado todo el año) he faltado un día a trabajar, que fue el sábado siguiente a que la gripe me mandase directo para casa. Fue un día en que estirar la pierna dentro de la cama era doloroso. Resulta que ese día, el día en que estuve jodido de verdad, toda mi gente se encontraba ocupada o descansando porque estaban muy cansados. ¿Qué me escriben a esto? No me escriban nada: me cago en todos ellos.

En el trabajo la cosa no ha ido mejor. En Navidad siempre voy a remolque porque la Navidad me revuelve entero. Si me pegan una patada en los cojones y un puñetazo en la cara creo que me sentiría más agusto que en medio de la puta Navidad y su armonía. No sé el motivo por el cual las personas se vuelven más estúpidas de lo que ya son en condiciones normales. No sé los motivos por los cuáles los adultos tenemos graves deficiencias para calmar nuestra estupidez y nuestra subnormalidad. Son días en los que las mujeres viejas y feas se pintan los labios con más color del habitual y, las dentaduras postizas se mueven dentro de las bocas. Les puedo asegurar que esos abrigos de lustre huelen a bolas de naftalina. Les puedo asegurar que una vieja me ha pedido en el trabajo que le sonriera y que le cantara un villancico. Me negué a las dos cosas. Que se compren monos o que se compren perros, porque en estos días que desfilfarramos pues despilfaramos en un mono o en un perro y todos contentos, aunque les puedo asegurar que en estos días he visto ladrar a un perro y he visto a dos borrachos de cuatro cervezas cada uno improvisar un villancico con los ladridos anteriores del perro.

En estos días tan patéticos se me viene a la cabeza una y otra vez Chris Martin, el buen compositor y cantante de la banda británica Coldplay, en las ocasiones en las que se agarra con las dos manos la cabeza como si desease arrancársela. En estos días tan patéticos recuerdo algunos líneas escritas por Henry Charles Bukowski, escritor capital a la hora de comenzar a escribir en mi juventud. Para terminar este pequeño artículo de toma de contacto una de las míticas frases de este sublime, excepcional e inteligente escritor: Oh señor, aléjame de estos días al igual que los caballos salvajes corren a través de las colinas.

No hay comentarios: